Madrugada
No es puro capricho que no quiera abrirme emocionalmente, no es frialdad la que me lo impide, son mis miedos camuflados, creer sentirme segura es difícil, forjar un puente que me ayude a no hundirme en mis miedos más profundos es difícil, nunca llego a la recta final, siempre es una maldita trampa, cuando al fin creo lograrlo todo se hace añicos, y no es la primera ni segunda vez, estoy harta. Harta de quedarme con las palabras en la boca, harta de que mis miedos paralicen todo lo que siento. Pero qué puedo hacer si cada alternativa que elijo se destruye en segundos. Si todos los ríos se unen en el mismo lugar...
Y nada, volver al punto de partida y no intentarlo.
Soy el trago amargo que nadie se anima a probar, o el que abandonan cuando se dan cuenta de que no lo vale.
Y es extraño, porque hago lo posible por no llorar, pero mi cuerpo se está expresando de otra forma, me duelen las piernas, tengo fatiga y un nudo en la garganta, la impotencia y la decepción están detrás mío nuevamente en una madrugada fría y solitaria.
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