30 de Octubre
Segunda opción.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Así y todo lo que le precede.
Segunda opción.
No importa si algún día me dejas de lado por algo mejor y pasajero, por algo donde te divertis y la pasas bien, de fiesta en fiesta. Porque cuando te bajes de la nube y encuentres que solo era algo superficial, yo voy a estar con los brazos abiertos para escucharte como solía hacer antes. Pero por favor, no lo hagas de nuevo. No recurras a mí sólo cuando todos te dejan lado.
Tercera opción.
No digan que me quieren y me cuidan si van a hostigarme a hacer algo que no me gusta, obvio que la responsabilidad cae en mí, y todo será mi culpa de ahora en adelante, y de ahora más me sentiré peor de lo que ya creía estar. Pero por favor, no se excusen a través de un <<te queremos>> y unas reiteradas disculpas que no tienen sentido. A ustedes nos los quiero volver a ver.
Cuarta opción.
No me hagas creer que me necesitas y me queres, no me uses como un saco de sentimientos cuando necesitas pegar tus partes. Porque los brazos están extendidos la primera vez, los cuales saben que cualquiera comete errores, la segunda quizás también, por pura consideración; pero a la tercera, cuarta y quinta, ya no voy a estar más. No me voy a permitir ser un bar al cual solo se va cuando te desechan sin más. Porque mi consideración tiene un límite, y si no los pusiera, por mí abriría los brazos todas las veces creyendo que algo sería distinto, a costas de saber que otra vez me van a lastimar.
Quinta opción.
No tiene relevancia la enumeración, si siempre voy a ser cualquier otra que no sea la primera, a veces me pregunto cómo pretendo serlo si ni siquiera para mi misma soy la primera opción.
Tercera.
Cuarta.
Quinta.
Así y todo lo que le precede.
Segunda opción.
No importa si algún día me dejas de lado por algo mejor y pasajero, por algo donde te divertis y la pasas bien, de fiesta en fiesta. Porque cuando te bajes de la nube y encuentres que solo era algo superficial, yo voy a estar con los brazos abiertos para escucharte como solía hacer antes. Pero por favor, no lo hagas de nuevo. No recurras a mí sólo cuando todos te dejan lado.
Tercera opción.
No digan que me quieren y me cuidan si van a hostigarme a hacer algo que no me gusta, obvio que la responsabilidad cae en mí, y todo será mi culpa de ahora en adelante, y de ahora más me sentiré peor de lo que ya creía estar. Pero por favor, no se excusen a través de un <<te queremos>> y unas reiteradas disculpas que no tienen sentido. A ustedes nos los quiero volver a ver.
Cuarta opción.
No me hagas creer que me necesitas y me queres, no me uses como un saco de sentimientos cuando necesitas pegar tus partes. Porque los brazos están extendidos la primera vez, los cuales saben que cualquiera comete errores, la segunda quizás también, por pura consideración; pero a la tercera, cuarta y quinta, ya no voy a estar más. No me voy a permitir ser un bar al cual solo se va cuando te desechan sin más. Porque mi consideración tiene un límite, y si no los pusiera, por mí abriría los brazos todas las veces creyendo que algo sería distinto, a costas de saber que otra vez me van a lastimar.
Quinta opción.
No tiene relevancia la enumeración, si siempre voy a ser cualquier otra que no sea la primera, a veces me pregunto cómo pretendo serlo si ni siquiera para mi misma soy la primera opción.
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